El lado oscuro de la hipnosis

Implantación de falsos recuerdos y manipulación mental para asesinar y abusar sexualmente. Manuel Carballal.


En el año de 2017, los servicios de urgencias madrileños tuvieron que intervenir para socorrer a una mujer que no podía despertar en un espectáculo de hipnosis, un abogado de EEUU era condenado a 12 años de prisión por hipnotizar a sus clientas para abusar sexualmente de ellas, y la policía británica daba a conocer un vídeo de seguridad de un atraco cometido con hipnosis. Por otro lado, la desclasificación de enero de 2017 de millones de documentos de la CIA, revela que la agencia de espionaje experimenta con el lado oscuro de esta técnica desde los años 60. ¿Puede nuestra mente ser hackeada a través de este método de sugestión?

Estábamos expectantes. Como nos ocurre en todas las hipnosis regresivas. Bucear en la mente de un testigo, intentando recuperar de su memoria un tiempo perdido tras una experiencia paranormal, siempre resulta estimulante. El psicólogo e hipnólogo Javier Akerman, de la Clínica Servet de Vigo, ya había colaborado con nosotros en casos anteriores con resultados impecables. A mi lado, el excepcional investigador Carlos G. Fernández seguía la inducción hipnótica con la misma concentración que yo mismo.

Habíamos interrogado a los dos protagonistas del caso tiempo atrás. José Luis Pérez y Rodrigo Freitas, ambos profesores de artes marciales, habían sufrido un extraño incidente en enero de 1996. Regresaban por la autovía de Madrid en dirección a Vigo cuando, al filo de la una de la madrugada y pasado Benavente, Rodrigo sintió que «algo» le recorría la columna vertebral: «Era parecido a cuando te acercas a una pantalla de televisión y se te erizan los cabellos; a mí me parecía que tenía una araña o algún bicho en la espalda». Éste encendió la luz interior del coche para examinarse la espalda, pero no vio nada raro. Inmediatamente, José Luis notó exactamente lo mismo que su compañero, y justo en ese instante ambos se dieron cuenta de que algo había cambiado a su alrededor. Según nos relataron, de pronto el asfalto de la calzada era más irregular que un segundo antes, y a ambos lados de la carretera se alzaban unas enormes montañas. No sabían donde estaban. Pero el desconcierto se tornó inquietud cuando vieron un cartel indicador en la carretera. «Ponía que estábamos a 53 kilómetros de Monforte de Lemos, en Lugo. Habíamos recorrido 200 km en segundos», aseguraba José Luis.

Los dos profesores de artes marciales se encontraban en un lugar conocido como viaducto de San Martiño, en una carretera nacional y muy alejados de la ruta que habría de llevarlos a Vigo. Afortunadamente, conseguimos convencerlos para que se sometieran a una sesión de hipnosis regresiva con la intención de explorar ese «tiempo perdido». Sin embargo, los testigos no recordaron ningún hecho adicional, y se limitaron a repetir, poco más o menos, lo que nos habían relatado en estado de vigilia. La hipnosis, realizada con rigor, no tiene porque falsear o crear recuerdos que no existan…

No todos somos fácilmente hipnotizables. La sugestión hipnótica implica una capacidad de concentración y atención, confianza, inteligencia, seguridad, etc., que no todos poseemos en igual medida. En 2004, la Universidad de Virginia (EE UU) realizó una investigación científica sobre la hipnosis, según la cual las personas «altamente hipnotizables» poseen diferencias estructurales en sus cerebros. Dichos sujetos «presentaban un rostrum cerebral un 31,8% más grande». Esto es, «la parte del cuerpo calloso del cerebro involucrada en la asignación de la atención y transferencia de información a la corteza prefrontal».


Basándose precisamente en esa primera detección de una diferencia fisiológica entre las personas con mayor o menor capacidad de entrar en estado hipnótico, la revista Scientific American publicó otra fascinante investigación. En esta ocasión, los sujetos de estudio fueron divididos en dos grupos: uno compuesto por individuos altamente sugestionables y el otro no. A los del primero se les hipnotizó, y luego ambos vieron una película. Después los investigadores indujeron una amnesia posthipnótica (PHA) al grupo compuesto por personas sugestionables, provocándoles el olvido de detalles de la película, que solo volverían a su mente cuando escuchasen la palabra «recuperación».

Una semana después reunieron a todos los voluntarios para evaluar sus recuerdos del filme. El grupo hipnotizado obtuvo resultados mucho peores. Los individuos que no fueron hipnotizados recordaban más detalles y presentaban mayores niveles de actividad en los lóbulos occipitales y el lóbulo temporal izquierdo, regiones responsables de la visualización y análisis de escenarios. Pero cuando a los miembros del primer grupo se les dio la orden post-hipnótica «recuperación», su actividad en los lóbulos occipitales y temporal izquierdo aumentó al mismo nivel que el grupo no sugestionable, y sus recuerdos también.

Cortesía de Monita 


 

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